




Yo reino en el cielo como una esfinge incomprendida;
uno un corazón de nieve en la blancura de los cisnes;
odio el movimiento que se sale de sus límites,
y nunca lloro ni nunca río.
Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces monumentos,
consagrarán sus días a austeros estudios;
pero tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello:
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas".
1 comentario:
¡Fantásticas ambas!
Esta editorial es maravillosa, y me gusta como le brillan los ojos a Daria, que brillan más que las joyazas que lleva encima.
María Félix es una mujerona, todo un personaje. Prepotente y altiva pero tremendamente humana, con esos desplantes, esa labia suelta. Divertidísima.
Le gustaba decir que el metro del DF era un regalo suyo para la ciudad ¡diosa!
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