
Sin título (sin fecha), fotografía.
La escenografía de la exposición, que tuvo lugar en la Fundación Cartier, también fue obra de David Lynch. En ella incluyó una réplica tridimensional y a escala humana de un diseño que representa un salón, con alfombra, moqueta, sofá y papel pintado. "El visitante podrá penetrar, en el sentido literal de la palabra, en el interior del diseño. La exposición entera es una intrusión en un trocito del universo de David", comenta el director de la fundación.

Edward Hopper.
"Los lienzos de Hopper arrastran incondicionalmente hacia la fantasía. Una historia surge, y nos sentimos imantados por ella. En cada uno de sus cuadros hay un prólogo de una película".
Vasili Kandinsky.
"Conozco mal las obras de Kandinsky. O, más bien, las conozco pero prefiero mirarlas antes que hablar de ellas".
Andy Warhol.
"Un gran artista. Pero su universo está muy lejos del mío".

Sin título (sin fecha), dibujo a bolígrafo.
Telones y cortinas.
"Me gustan las cortinas ya que las puedes abrir y descubrir lo que esconden. Es una experiencia inquietante. La cortina está ligada al salón, a menudo cubre las paredes. He hecho cerca de una treintena de dibujos representando todo tipo de habitaciones. Y me gusta trabajar sobre los telones, la escenografía de mi exposición integra un buen número de ellas".
Mood.
"Para mí, el mood [estado de ánimo, en inglés] es sonoro. Y habrá también sonido en mi espectáculo. Estoy trabajando en ello en este momento. Tengo todos los elementos, pero aún los debo ensamblar. Quiero crear un bucle sin fin que, sin embargo, no se repita nunca".

Retrato, Grégory Derkenne.
Serenidad.
"Mi obra no es prueba de serenidad, desde luego, pero soy un hombre sereno. Y no tiene nada de raro ni de paradójico: practico la relajación desde hace 33 años. Me permite sustentar mi proceso creativo".
Meditación.
"Se trata de sumergirse totalmente en el interior de uno mismo y de alcanzar el nivel más profundo de la vida: el terreno unificado, en el lenguaje védico se llama Aathma (o Alma), el ser puro, la conciencia vibrante y beatífica, en otras palabras, el bienestar. Sí, es el océano de beatitud en el que está el origen del pensamiento, la base del espíritu y de la materia. La meditación desarrolla energía, capacidad para atrapar las ideas, y una visión más completa, una comprensión más profunda del mundo que nos rodea. Paralelamente, uno de los beneficios inmediatos de la meditación, es que se ama de antemano lo que se va a hacer - el día a día, el trabajo, los viajes - mientras que toda la negatividad que estaba atrapada se esfuma. El miedo, la ansiedad, la cólera, todo esto desaparece, y nos convertimos, cada vez más, en nosotros. De este modo, la creatividad se incrementa. Se está en la misma onda que el espiritu del mundo, con la condición humana en su totalidad, y ya no es necesario sufrir para comprender y reflejar el sufrimiento, no más necesidad de estar atormentado para describir el tormento. Se está totalmente liberado. Uno se deja ir hacia las ideas que llegan y que nunca se tratan de controlar. Sólo hace falta dejarse llevar, sumergirse, hundirse totalmente".
1 comentario:
Qué bien que recuperes estos textos. Son muy interesantes. Respecto a lo de Mcnamara, no las tengo todas conmigo, creo que ya no quería actuar más. O por lo menos eso dijeron Miguelez y compañía. De hecho, en los conciertos que están haciendo no actúa Fabio. Igual se lo piensa mejor y hay suerte, quien sabe?
Besos y buenos días!
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