








Yo reino en el cielo como una esfinge incomprendida;
uno un corazón de nieve en la blancura de los cisnes;
odio el movimiento que se sale de sus límites,
y nunca lloro ni nunca río.
Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces monumentos,
consagrarán sus días a austeros estudios;
pero tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello:
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas".
2 comentarios:
Precioso reportaje, querida.
Te superas cada día. Me encanta este sitio, es el refugio de los estetas como tú y yo.
Gracias por pasarte por mi blog. Me alegro que te gusten mis aportes.
Un besazo!
Es que es ideal y punto!!!
Le robo el video para mi tumblr con su permiso que sé que me lo va a dar
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