






Yo reino en el cielo como una esfinge incomprendida;
uno un corazón de nieve en la blancura de los cisnes;
odio el movimiento que se sale de sus límites,
y nunca lloro ni nunca río.
Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces monumentos,
consagrarán sus días a austeros estudios;
pero tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello:
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas".
3 comentarios:
Amor, estoy sin internet desde el pasado 21 de julio. Al final me he tenido que pasar a jazztel, pero no vuelvo hasta la semana que viene. Estamos de vacaciones. Estamos bien. Gracias por el interés!!!!
Un besazo querida y otro para tus niñas!!!!
(Se había duplicado)
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