








Yo reino en el cielo como una esfinge incomprendida;
uno un corazón de nieve en la blancura de los cisnes;
odio el movimiento que se sale de sus límites,
y nunca lloro ni nunca río.
Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces monumentos,
consagrarán sus días a austeros estudios;
pero tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello:
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas".
1 comentario:
GRANDÍSIMA Y SURREALISTA PELÍCULA!...Ay que ver! y que ahora no se hagan cosas tan tremendas como estas porque dicen "es que eso no lo va a entender la gente y se van a aburrir"...Y dale con que no lo vamos a entender!...y tu que sabes lo que vamos o no a entender!...si no hay que entender nada...sólo hay que dejar que la gente se vaya por los cerros de úbeda pensando y ya está...eso es más enriquecedor que escuchar a Kiko Hernández...
En fin...y la cabina tan naranja que me deces!...que pena que las de la calle ya no sean así! yo las pondría en mi ciudad todas amarillísimas!
Besito de sábado!
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